El libro, el mejor invento del mundo , por Alberto Barrera Tyszka

Los medios de comunicación, hasta ahora tradicionales, ya no hallan cómo reinventarse para entrar en una red que tiene otras reglas

¿ Se habrán sentido igual los copistas cuando, a mediados de 1450 llegó Gutemberg pateando el tablero y cambiando para siempre la historia de la escritura y de la lectura? La existencia del papel tiene los días contados. Es un cambio definitivo en la humanidad, pero va tan de prisa que apenas tenemos tiempo de sujetarnos. Quizás nosotros, que aprendimos a escribir con una antigüedad llamada lápiz, tenemos incluso menos capacidad de imaginar lo que puede ser o no ser el futuro. La velocidad de Internet es violenta, sorpresiva. No permite ni siquiera profetas. Nadie sabe muy bien lo que viene, pero todos sospechamos que existe vida después de Twitter.

Hace unos años era difícil, por no decir imposible, pensarnos así. Del lento y artesanal primer ordenador personal hasta hoy, todo se ha movido. Asistimos a una inminente desaparición de lo físico. El mercado del disco puede darnos una señal clara de lo que puede ocurrir también con el papel. Un muchacho de doce años de edad ve una rueda de acetato llena de surcos y se siente en una clase de arqueología. El picó es cuaternario.

 

 

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