La crisis llega al mundo del libro

Sí, ya es oficial: la crisis ha llegado al mundo del libro. Después de unos años sufriendo ya este retroceso en la economía mundial, la venta de libros en España ha bajado. Parecía un bastión fuerte, con buena salud, que podía con todo lo se le echase por delante.

Vamos, no voy a exagerar, las editoriales, las distribuidoras y las librerías llevaban meses, meses y meses con números a la baja, pero aguantando el tipo. De hecho, cuando se le preguntaba a un librero siempre se obtenía la misma respuesta: «aguantando, aguantado». Sin embargo, a uno le da la sensación de que durante todo este tiempo el gremio del libro se ha dedicado a mirar desde su olimpo como otras artes y sectores caían devorados a manos de esta dichosa crisis que trae indinados a todos. Pero, a mí parecer, lo hacía con cierta indiferencia, la verdad. Con una indiferencia que me hacía recordar aquella cita que durante tanto creí de Bertolt Brecht, y que resultó ser de Niemoeller:

“Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

 

Y sí, finalmente han venido a por nosotros. Desde finales del año pasado la caída se antoja drástica. Las editoriales y las librerías han caído entre un 20 y un 30%, lo cual significa vivir con la soga al cuello en la mayoría de los casos. Despidos y demás. Y lo que es difícil de digerir es que lo vimos venir. Lo vimos venir y no hicimos nada. Pasó con otros y no dijimos nada porque la guerra no iba con nosotros. La mala noticia es que ahora, queramos o no, ya estamos dentro de la batalla. ¿Vencidos? No, pero tocados.

 

Una sociedad donde su índice de cultura desciende es una sociedad pobre y vulnerable, fácil de manipular. Por eso ahora deberíamos centrarnos en las soluciones. En levantar la cabeza y en recuperar el norte. En dejar de quejarnos. Un libro puede cambiar el rumbo de las cosas. O, como dice Álex Rovira, una crisis puede sacar lo mejor de nosotros y convertirse en una fuente de oportunidades, si la afrontamos con una actitud adecuada. Lo que no está claro es que si en el pasado miramos hacia otro lado, hoy vayamos a mirar hacia los ojos de la bestia. Sin embargo, qué quieren que les diga, yo soy optimista. Creo en mi gremio, creo que surgirán nuevas ideas y nuevos aires soplarán. Imaginación al poder, que lo que hoy es negro, mañana será blanco. Saldremos de ésta. Me juego lo que sea.

 

Autor Fotografía: h.koppdelaney


1 Comment

  1. Maravilloso, se la comieron
    Te voy a escribir un articulo sobre los libreros para tu Blog
    y te vamos a contratar para que diseñes mi pagina web
    Los quiere
    Marcos y Sisi

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