Los peligros de 'El Lazarillo' , por la voz digital

La catedrática de Literatura, Rosa Navarro, dio ayer «toda la razón del mundo» al censor Juan López de Velasco al tachar varios fragmentos de ‘El Lazarillo de Tormes’, una de las obras cumbres de la literatura española. «La Iglesia tenía sus motivos para prohibirlo. Fue un libro peligroso, cosa que no deja de sorprendernos», insistió. No se trata solo de las andanzas de un pilluelo con varios amos -como se ha resumido a grandes rasgos el argumento- sino toda «una sátira dura e inteligente contra los clérigos que se han olvidado de las enseñanzas religiosas». Un ejemplo que ilustra el argumento es que «el único amo bueno para Lázaro no pertenece a la Iglesia». La especialista, que ofreció ayer la conferencia más distendida del congreso, exclamó incluso que «si esto lo supiera el presidente de la Conferencia Episcopal…»
«Es una obra prohibida porque es una bomba de relojería», contó Navarro, que contó que la versión expurgada se publicó en 1573 y estuvo censurado hasta el siglo XIX. Poco después, en 1558, Felipe II dictó una orden por la que se prohibía la circulación de libros anónimos porque el autor debía dar la cara, era el responsable de las ideas que vertía en el libro.


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