Epicuro
Enseñó en un huerto que la felicidad es mucho más sencilla y más barata de lo que creemos.

Epicuro nació en el año 341 a. C. en la isla de Samos, hijo de colonos atenienses, y se formó leyendo a Demócrito antes de fundar su propia escuela. Hacia el 306 a. C. compró en Atenas una casa con huerto que dio nombre a su comunidad: el Jardín. Allí enseñó durante más de treinta años a un grupo poco habitual para la época, porque admitía a mujeres y a esclavos en pie de igualdad, algo que sus adversarios le echaron en cara toda la vida.
Enseñaba que la filosofía sirve para vivir mejor, no para lucirse: que el placer al que hay que aspirar es la ausencia de dolor y de inquietud, y que el miedo a los dioses y a la muerte es el origen de casi todo el sufrimiento humano. Escribió una obra enorme —se le atribuyen unos trescientos volúmenes— de la que apenas han sobrevivido tres cartas y unas colecciones de máximas. Murió en Atenas en el 270 a. C., tras una larga enfermedad que soportó, según contó por carta, sin perder la serenidad.
Las obras de Epicuro en Mestas Ediciones
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