Voltaire

La lengua más afilada de la Ilustración: Cándido cabe en un bolsillo y derriba un siglo.

Retrato de Voltaire

Voltaire era el seudónimo de François-Marie Arouet, nacido en París en 1694 en una familia acomodada. Estudió con los jesuitas y su padre lo destinó al derecho, pero él prefirió las letras y pronto se hizo un nombre por su ingenio mordaz. Aquella lengua afilada le costó cara: fue encarcelado en la Bastilla y desterrado a Inglaterra, cuya cultura y libertades admiró.

Figura central de la Ilustración, vivió parte de su vida en la corte de Federico II de Prusia y luego en Ferney, junto a la frontera suiza, desde donde intervino en las grandes polémicas de su tiempo. Regresó triunfalmente a París poco antes de morir, en 1778, aclamado por el público.

Voltaire cultivó como pocos el cuento filosófico, un relato breve y afilado en el que la fantasía y la ironía sirven para poner en cuestión los prejuicios y las certezas de su tiempo. Esa vena aparece en las antologías de Mestas Ediciones que recogen su firma, como Los mejores cuentos franceses y Los mejores cuentos para leer a medianoche, donde su nombre convive con lo mejor de la tradición narrativa europea.

Su estilo, luminoso y sarcástico, combina la ligereza aparente con una crítica demoledora de la superstición y la injusticia. Leer a Voltaire es asomarse al pensamiento ilustrado en su forma más amena: la de quien prefiere la sonrisa inteligente al sermón. En estas selecciones, el lector encuentra al maestro de la sátira dentro de un panorama más amplio del cuento clásico.

Las obras de Voltaire en Mestas Ediciones

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