O. Henry

El rey del final inesperado: aprendió a contar en la cárcel y no falló ni una vez.

Retrato de O. Henry

O. Henry era el seudónimo de William Sydney Porter, nacido en 1862 en Greensboro (Carolina del Norte, Estados Unidos). Perdió a su madre siendo niño y se crió con parientes; recibió poca instrucción formal y desde joven trabajó en una farmacia. Buscando mejor clima para su salud marchó a Texas, donde ejerció los más variados oficios, entre ellos el de empleado de banco en Austin, y donde se casó y fundó una familia.

Su vida dio un giro dramático cuando fue acusado de malversación de fondos en el banco; huyó primero a Honduras y, tras regresar por la enfermedad de su esposa, fue juzgado y encarcelado varios años. Fue precisamente en prisión donde empezó a escribir cuentos con el seudónimo por el que se le conoce. Al salir se instaló en Nueva York, cuya vida callejera retrató en innumerables relatos publicados en la prensa. Murió en Nueva York en 1910.

El sello de O. Henry es el giro final: historias que se cierran con un vuelco sorprendente y a menudo emotivo. Esa habilidad para la sorpresa y la emoción lo lleva a antologías de Mestas como Los mejores cuentos Románticos, Los mejores cuentos de Navidad y Los mejores cuentos Norteamericanos.

Su estilo es ágil, cálido y lleno de compasión por los humildes: dependientas, oficinistas, vagabundos y enamorados sin dinero de la gran ciudad. Bajo la ligereza y el ingenio late siempre una mirada tierna hacia la dignidad de la gente sencilla, lo que ha mantenido vivos sus cuentos más de un siglo después.

Las obras de O. Henry en Mestas Ediciones

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